En Valledupar, tres historias de emprendimiento femenino están demostrando que la resiliencia no es solo una palabra bonita, sino una herramienta real para transformar vidas.
En el marco de ExpoFestival ¡A la Calle!, estas iniciativas lideradas por mujeres han logrado consolidarse como referentes locales, luego de surgir en medio de contextos personales y económicos desafiantes.
Una de ellas es la de Sonia de Jesús Gilbert Pérez, quien encontró en el tejido una forma de sobrellevar la nostalgia tras migrar. Lo que comenzó como una actividad para manejar el estrés terminó convirtiéndose en Arte en Nudos, una marca de bolsos elaborados con técnicas artesanales que hoy combinan materiales como trapillo, cuero y elementos decorativos. Con el paso de los años, sus productos han alcanzado reconocimiento más allá del ámbito local.
También está el caso de María Nuris Saavedra Reyes, oriunda de Florida (Valle), quien durante la pandemia decidió emprender junto a su familia con una propuesta poco común en la región: bebidas a base de vino combinadas con frutas procesadas de manera artesanal. Así nació Dulce Sangría del Valle, una iniciativa que, con el tiempo, ha logrado abrirse espacio en eventos y captar la atención de visitantes.
Por su parte, Leonela Lisneth Guerra Freile, contadora pública, encontró en la repostería una nueva ruta profesional. Tras ganar visibilidad en redes sociales durante el confinamiento, decidió formalizar su emprendimiento Sublime Repostería, consolidando una marca que hoy destaca por su crecimiento y proyección.
Más allá de sus diferencias, las tres coinciden en un punto: comenzaron con recursos limitados, pero con una convicción clara de sacar adelante sus ideas.
Estas experiencias reflejan una tendencia creciente en la región, donde el emprendimiento femenino se posiciona como una alternativa real de desarrollo económico y personal. Historias que nacen en lo cotidiano, pero que, con disciplina y constancia, terminan abriendo camino en escenarios cada vez más amplios.
